Olocau: El caos urbanístico a pies de la Calderona

Autor: Levante-EMV
Fecha: 17/02/2008

Podrían declarar a José Agustín Agustí, Alcalde socialista de Olocau hasta el pasado año, patrón político de los imposibles. Imposible puede ser, por ejemplo, la convivencia pacífica entre PP y EU. Pues para muchos vecinos de este pequeño pueblo del Camp de Túria de apenas 1.200 habitantes situado al pie de la Calderona, Agustí y su política urbanística hicieron posible la unión entre estos dos grupos que ahora gobiernan el municipio con aparente harmonía.

También parecía imposible que, después de veinte años de mandato incontestable, Agustí perdiese unas elecciones en Olocau. Pues en las elecciones del 27-M, aunque volvió a tener la mayoría de votos, no fue de forma absoluta. El resultado: la única edil de EU, Marisa Bou, decidió darle la alcaldía a la candidata del PP, Ascensión Arnal. No en vano, durante las negociaciones para formar el gobierno municipal, Bou y los suyos habían condicionado su apoyo al PSPV a que el primer edil no fuese Agustí. El veterano líder socialista no consintió y así se quedó sin la vara de mando. ¿A qué respondía esta inquina de EU hacia Agustí? Para contestar quizá primero habría que observar los detalles de los resultados del 27-M. En estos comicios, el PSPV perdió sólo seis votos respecto a las elecciones anteriores, y el PP únicamente obtuvo tres papeletas más que en 2003. EU se presentaba por primera vez en Olocau y obtenía, de buenas a primeras, 98 votos. Lo justo para conseguir un acta de concejal. Coincide esta irrupción de EU con el descontento de un sector de la izquierda local por la política que está llevando el Alcalde socialista en materia urbanística, "cada vez menos de izquierdas" según la propia Bou y con el proyecto de una macrourbanización de 12.000 viviendas en el horizonte.

Este descontento queda reflejado con mayor o menor virulencia en varios foros de internet llenos de acusaciones contra el primer edil y se materializa en la formación de una asociación antipai en la que figuran como miembros las dos mujeres que liderarán meses después el pacto antinatura (como lo definió Agustí) entre el PP y EU.

Tras el 27-M vuelve a aparecer el "antiagustinismo urbanístico" para inspirar la primera gran decisión del nuevo gobierno PP-EU: montar un equipo con especialistas jurídicos y técnicos para escudriñar la herencia del ladrillo del anterior gobierno socialista. Con cada caja de expediente urbanístico que se revisa surgen las sorpresas y las dudas sobre la transparencia de la gestión del ex Alcalde socialista.

El primer caso que denuncia públicamente, y a través de Levante-EMV, la Alcaldesa Ascensión Arnal es el de la construcción de ocho chalés de lujo en un sector urbanizable y sobre unos terrenos que habían pertenecido a la mujer de Agustí. "Segregó los terrenos de su mujer y ese mismo día dio la licencia de obras", relató esta semana la primer edil. Pero no era ese el único problema: las ocho casas se concluyeron cuando la urbanización de los terrenos ni siquiera había comenzado. Y así sigue a día de hoy, con las casas vacías, sus dueños sin licencia de ocupación y con un vigilante privado patrullando entre los montones de tierra y agujeros.

Estas ocho casas se encuentran a apenas doscientos metros de las cien que han adquirido el protagonismo de la semana. Se trata de la urbanización Royal Estate, obra y gracia de la empresa Vanguard Investment y del promotor gallego José Manuel Pombo. El problema de este centenar de viviendas sale a la luz cuando un grupo de propietarios denuncia que hace semanas que no saben nada del empresario que les vendió los chalés y que, además, el Ayuntamiento no les concede la licencia de ocupación porque la urbanización no está terminada. La publicación de la denuncia hace que otros propietarios se acerquen hasta Olocau preocupados por la noticia y todos juntos se dirigen al consistorio para exigir medidas. El gobierno municipal, casi desbordado por los acontecimientos, muestra su apoyo a los afectados y, de paso, vuelve a señalar al ahora líder de la oposición como parte responsable de su problema.

Según la Alcaldesa y Marisa Bou en su papel de concejal de urbanismo, Agustí concedió las licencias de ocupación de los únicos diez chalés habitados de "Royal Estate" a pesar de que la electricidad de sus casas proviene de dos generadores, mientras que la depuradora de aguas, al igual que los generadores, funciona a ratos. También subraya la Alcaldesa que la aprobación de este sector se hizo por decreto y de manera irregular, ya que antes de conceder la urbanización a Vanguard Investment la promotora ya estaba construyendo en ellos y había vendido varias decenas de chalés.

Pero eso no es todo. El juzgado de Llíria investiga la denuncia de dos hermanos con propiedades en el sector quienes aseguraban que la empresa había ocupado ilegalmente sus terrenos. En declaraciones a Levante-EMV, uno de estos dos hermanos asegura que Agustí también tenía suelo en la zona y que se dirigió a ellos para intentar comprarles su parte. Dos días después de estas declaraciones, el ya ex Alcalde niega esto último pero sí reconoce que allá por el año 2003 o 2004 vendió sus tierras a la urbanizadora.

Para el actual gobierno, tanto el caso de las ocho viviendas como el de las cien son dos buenos ejemplos de las consecuencias de la política urbanística que ha llevado a cabo el PSPV en Olocau durante veinte años. Pero no son los únicos y fuentes municipales mostraron su temor de que conforme vayan abriendo cajas de expedientes, las sorpresas aumenten. Parece que el tamaño del caos está aún por definir.

Fuente: Levante-EMV.