Vecinos de Olocau aseguran que vieron descargar camiones de madrugada en el vertedero

Autor: Las Provincias
Fecha: 29/11/2005

"Ha visto camiones que acuden al vertedero a las cuatro o las cinco de la madrugada y los viernes por la tarde cuando la planta está cerrada". José Ibáñez es un vecino de una urbanización de Olocau próxima a la zona de la Paridera, partida donde jubo durante cinco años un basurero explotado por la empresa semipública Girsa.

El propietario de los terrenos, Peregrín Máñez, mantiene un litigio contra la mercantil y el Ayuntamiento por un supuesto delito de usurpación, invasión y explotación de terrenos. Asegura que él nunca dio permiso para instalar el vertedero en su parcela. El Alcalde de la localidad de Camp de Túria, José Agustín Agustí, ha sido recientemente citado por el juez de Llíria que instruye el caso para declarar en calidad de imputado.

Además, otros vecinos de Olocau serán interrogados por el magistrado como testigos de los hechos que denuncia Máñez. José Ibáñez es uno de ellos, Josefa Concha también ha acudido a declarar y ha corroborado los hechos que relató su tocayo. Aseguró haber oído rído de camiones a alrededor de las seis de la mañana.

Asimismo, Ibáñez aseguró haber visto cómo los camiones descargaban residuos en la planta por las noches y que había montones de tierra preparados para "ocultar" los desechos que contenían los vehículos. Este vecino matizó que no pudo comprobar de qué tipo de basuras se trataba.

Sin embargo, en su declaración, Josefa Concha es más precisa y viene a corroborar la versión de Peregrín Máñez, que viene defendiendo que en el vertedero se depositaron residuos tóxicos. Esta vecina afirmó que en la planto pudo observar que había "una especie de ceniza gris que desprendía mal olor", así como algo parecido a una "pintura blanca" que desprendía un aroma semejante "al aguarrás".

Otro de los hechos de los que dejó constancia Josefa en su declaración fue que en la parcela donde se ubicaba el vertedero que ahora está clausurado han aparecido grietas. El propio Peregrín Máñez ya alertó de esta situación a Las Provincias el pasado 16 de julio.

La testigo aseguró que de esas grietas se desprende un mal olor. Se trata de un aroma parecido al azufre que obliga a tapar las vías respiratorias. Un informe de la Guardia Vicil ya alertó en julio de la toxicidad de estos gases.

Tanto Josefa Concha como Peregrín Máñez han asegurado haber visto máquinas trabajando en la parcela para tapar las grietas. De hecho, el propietario de los terrenos donde se asentó el vertedero presentó una denuncia ante la Guardia Civil de Llíria por esta actividad el pasado 23 de octubre.

En su escrito, Máñez indica que este día, a las 11 horas, vio máquinas oruga de Girsa removiendo tierra en los terrenos de su propiedad, donde hubo un vertedero durante cinco años. "Hace ya casi un mes y en el juzgado todavía no tienen el informe de la Guardia Civil", señaló.

Fuente: Las Provincias.