Alrededor de los años 40 los niños del pueblo de Olocau solo querían jugar y pasárselo bien. Estos se iban al barranco a bañarse los pies y a la huerta a coger fruta. Cuando volvían a sus casas, sus madres les regañaba porque llegaban con las alpargatas mojadas y sucias. Los niños también solían coger ranas con las manos. Algunos niños solían coger un bote e iban a “la roja de la font” a cazar grillos.
Cuando los niños eran un poco más mayores se hacían canutos con cañas e iban a coger llidons. Primero se comían los llidons y con los piñones de estos se los ponían en los canutos y los lanzaban, así es como se divertían.
