La Peca, se encuentra en la parte derecha de la peña Alí-Maimó. La característica más definitoria del por qué una parte de la montaña esta pintada de blanco es porque antiguamente las personas se guiaban de esta “mancha” para saber la hora que era. Vamos, lo que hoy llamaríamos un reloj de sol. Cuando el sol llegaba a La Peca, se sabía que era mediodía, y así, las mujeres sabían cuando tenían que poner la comida.
También hay otra historia acerca de La Peca, la más creíble y, a priori la verdadera. Se dice que en el año 1932, los republicanos de Olocau pintaron La Peca para poder verla desde Valencia, con tal de saber a donde se localizaba su pueblo, más allá de sus fronteras.
Arriba de la peña Alí-Maimó, se encuentra la “cueva del caballo” o “cova del cavall”. Esta cueva era visita de muchos peregrinos que iban a venerar el caballo de bronce que escondía la cueva. En el año 1455 Calisto III obispo de Valencia, ordenó destruir el caballo de bronce y tapiar la entrada a la cueva.
En la actualidad, La Peca la sigue pintando con una cadencia de dos años, Félix Pérez, alimentando esta antigua memoria por cariño a Olocau.
