El ciego era un hombre que, como su apodo indica, era invidente. Vivió sobre el año 1936. Este, vivía en la calle San Juan Bautista de Olocau. Aún, en la actualidad se puede apreciar la casa donde años atrás, vivió el ciego.
Algunos días, el ciego, pasaba la mayor parte del día con su tía María, que por desgracia, también era ciega. María vivía en la calle de La Fuente.
La tía María, a pesar de ser invidente, era muy inteligente. Decían que poseía un tacto muy desarrollado. Por ejemplo, cuando las mujeres de Olocau, iban a comprar al mercado, se llevaban con ellas a María, ya que ella les aconsejaba que tela o ropa era más buena, y sólo con tocarlas.
La tía María y el ciego, eran muy diferentes, tenían un carácter opuesto. La tía María era un carácter más templado, mientras que el ciego, era de carácter más fuerte.
Yendo a la Font del Frare o Fuente del Fraile, por la senda, a mano izquierda, el ciego tenía sus campos de algarrobos. El ciego, para que no le robaran nada de su cosecha, ponía alrededor de los árboles piedras.
Todas las tardes, acababa de arreglar los algarrobos y subía a una cueva, que, estaba a unos cuantos metros de su cosecha. En ella, se refugiaba y hacia fuego. Nadie sabe el por qué lo hacia.
Aún en la actualidad, para todos aquellos que les guste el senderismo, se pueden acercar a la cova del ciego, donde podrán apreciar los restos del fuego en las paredes de la cueva.
Los niños y niñas de Olocau, les gustaba hacer enfadar y correr al ciego, y cuando este estaba muy cabreado, los niños le cantaban:
“El cego de la palacia diuen que no te melic
li n’an ficat uno de pasta i diuen que esta florit”