¿Sus padres eran de Olocau?
Ferran: Los dos lo eran. Mi padre era Salvador Zurriaga Bernad de la familia de los Nemensios, la madre Vicenta Agustí Romero era de los del Castillo.
¿De donde le viene el interés, a través del que, si es simplemente por el amor que le tiene a su tierra, o, por curiosidad, perfectamente comprensible, por conocer sus antepasados?
Ferran: Principalmente por la familia, mi padre siempre se interesó por la lectura y el saber. Me despertó también la afección por la lectura, las novelas y libros de historia. En casa teníamos muchas novelas de Blasco Ibáñez que leía ya a los diez años. También había algunos libros de aquellos que repartieron las Misiones Pedagógicas de la República, de entre ellos me acordaré siempre, de Platero y yo, de Juan Ramon Jiménez. De este aprendí la poesía de la vida de los humanos y la visión del paisaje. El otro era Morada de Paz, de Rabrindanat Tagore, un maravilloso maestro y escritor hindú, que me abrió el camino hacia el oficio de maestro. Y finalmente las obras de divulgación geográfica de Elisée Reclus, editadas por Sempere de Valencia, que me mostraron la estima por la geografía, la natura y el paisaje.
Después, mi fisgoneo, el averiguar y registrar, todo aquello que veía y escuchaba a mí derredor, herencia dicen de la rama familiar de los Marraixes, descubrí todas las historias que guardaban mis abuelas, paterna Nemesia Bernad y la materna Cecilia Romero.
¿Cuál es el origen de Olocau?
Ferran: El origen seria si nos atendemos a los restos del derredor de la torre de la casa de la Señoría, romano. De hecho parece que la alquería musulmana era conocida como Pardines, palabra que viene del latín parietines, diminutivo de parietes, que significa, las paredes, los muros viejos del tiempo de los romanos. A mediados del siglo XVI, esta alquería musulmana comenzaría a ser renombrada Olocau, al construir en ella, los Vilaragut, señores del castillo de Olocau, la casa de la Señoría.
¿A partir de cuando se constituye como pueblo?
Ferran: A partir de la época musulmana existe como alquería, después como lugar, y ha partir del XVI como baronía, villa y honor de Olocau. Primero fue la aljama, que era como el municipio cristiano pero habitado por musulmanes. Después de la obligada conversión de los moriscos en 1520, se convirtió en una universidad, como cualquier otro municipio valenciano habitado por cristianos, con la justicia como cabeza y los jurados. No tenemos la fecha exacta del otorgamiento del título vila y honor, pero lo hemos encontrado documentada en 1600: hecho en dicha villa y baronía de Olocau.
¿Cuál es el origen del escudo?
Ferran: El actual escudo fue realizado en 1952 por Rafael Gayano y Lluch, miembro de la Real Academia de la Historia. En él encontramos cuatro espacios. El primero, con un castillo, castillo de Olocau hoy conocido como castillo del Real, que dará nombre a la villa. El segundo, con las barras del reino de Valencia al que pertenecimos. La tercera con la mata de hinojo de los Fenollet en recuerdo del primer señor Hug de Fenollet, donación hecha en 1237, y mira por donde también los Fenollet serán los últimos señores territoriales. El cuarto con el escudo de los Vilaraguts creadores del vínculo de la baronía-condado del valle, villa y honor de Olocau. Los Vilaragut utilizaron dos modelos de escudo, el del creador del vínculo de Olocau, Antoni de Vilaragut, el Viejo, que eran en campo plateado cuatro fajas de rojo, que seria el correcto por este escudo, pero Gayano Lluch, escogió el segundo escudo de los Vilaraguts, formato por casillas o escaques plateados y rojo y en cada uno de ellos una flor de lis, resultando quince casillas con flor de lis, cosa que él tampoco representó correctamente. Finalmente el escudo está coronado por la corona de condado como corresponde al condado de Olocau.
¿Cómo era Olocau, en la guerra civil?
Ferran: Como cualquier pueblo que estaba cerca del frente de guerra. Pensar que el frente quedó situado alrededor de Teruel, después a Sarrió (Teruel) y posteriormente cerca de Segorbe. Un pueblo con refugiados de Teruel y Segorbe, con guripas y con muchas familias que tenían los hijos al frente. Unos veintitrés olocaueros murieron a las frentes de aquella guerra.
¿Qué diferencias observa del Olocau pasado, al actual? ¿Cuál le gusta más? ¿Por qué?
Ferran: Las diferencias principales son, el paso de una sociedad agraria a una sociedad que ya no lo es. El olocaueros trabajan ahora mayoritariamente al sector servicios. Las formas de vida tradicionales van poco a poco arrinconándose, a veces me acuerdo de algunas cosas con nostalgia y otros creo que no vale la pena recordarlas si no es por evitar que sean presentes. Me gusta acordarme de la infancia y la juventud, pero ahora se vive mejor que antes. La vida de las personas mayores es mucho mejor que la que yo viví en mi infancia.
¿Qué nos puede contar de la casa de la Señoría?
Ferran: Es el conjunto monumental más importante de la villa de Olocau. Constituido por la torre de Pardines, la casa Señorial, los trujales, bodegas y almazara, todo rodeado por los patios.
¿Cuál fue su pasado?
Ferran: En 1394 se construyó la primera iglesia en Olocau y a su lado los Vilaraguts edificaron la casa de la Señoría, graneros y almazara donde guardar los frutos de las particiones de los vasallos. En 1494, vemos en la presa de posesión del barón Pere Ramón de Vilaragut que figura la casa del señor de dicho Valle construido dentro del lugar de Pardines. Aquel edificio será modificado a lo largo de los siglos y en él residirán el barón y después los condes del Valle de Olocau, los alcaides, los escuderos y más tarde los procuradores y administradores.
¿Cuál es su presente?
Ferran: En primer lugar restaurarla y convertirla en un espacio cultural. Un proyecto que tratamos de hacer posible es que sea la sede del Ecomuseo y Centro de Documentación del Parque Natural de la Sierra Calderona.
¿Qué medidas cree usted necesarias para mejorar la gestión del medio de la Sierra Calderona?
Ferran: Lograr que la gente que vive y trabaja al Parque Natural se percate que vive en un parque natural, lo cual quiere decir que está puntualmente informada para acceder a los diferentes regímenes de ayudas en materia agraria, forestal, de turismo rural, de protección ambiental, de actividades industriales sostenibles y de transformación (aceite, frutas, pastas, embutidos...) cuenta con un valor añadido, el de ser un producto de un parque natural. Primero mejorar las condiciones de vida de los habitantes con eso lograremos que sean los mejores defensores del parque, todo el que sigue es un complemento.
Un caso. Tenemos una nueva ley de ordenación del territorio y protección del paisaje. Si eso se traduce en una reestructuración del sector agrario, quiere decir que nos deberán pagar por conservar el paisaje, por labrar, podar, rehacer ribazos... Todo eso pide el trabajo de los agricultores de la zona y la preparación de nuevas generaciones para la conservación y explotación de los recursos del parque natural.
Si los habitantes del Parque ven que con esta figura mejoran los recursos de los pueblos, se pueden iniciar proyectos locales para la promoción de servicios rurales y de los productos que ellos elaboran. Así estaremos en el camino de mejorar la gestión sostenible de la Sierra Calderona.
¿Cuál cree usted que será el futuro de Olocau?
Ferran: ¿El futuro? ¿Pensáis que soy un mago?
Pensar, pienso, que como la agricultura europea no busque otro modelo en un futuro será una leyenda. Y desde entonces, ¿cómo vivirémos? Seguramente ya estaremos dentro de la metrópoli de Valencia y seremos un barrio más y viviremos como vive la gente de una ciudad, de diferentes sectores.
¿Será un futuro de cara al turismo?
Ferran: Más que el turismo, lo que me parece que quieren los gobernantes es hacer un balneario europeo que asigne a los valencianos el papel de servicios. Una tierra de camareros, mozos de hotel, vigilados de playa, segadores del césped de los campos de golf y servicios, animadores, jardineros, muchos servicios...
¿Cuál cree que es la política adecuada de cara al turismo?
Ferran: Mantener un conjunto de servicios públicos para los que viven o eligen vivir en nuestro pueblo. Por ejemplo, si queremos que la escuela aumente el número de escolares es necesario que se planifique un buen funcionamiento de la guardería y el comedor. Si queremos que la gente mayor esté atendida hará falta un centro de día y una residencia. Si queremos que la gente que viene a vivir entre nosotros se integre habrá que crear espacios culturales, festivos y económicos donde eso sea posible. También de cara a los visitantes deberá tener peso la oferta cultural, deportiva, el trabajo al entorno de recursos naturales, el paisaje, el dinamismo del sector servicios... Y Fomentar, el interés creciente por parte de los consumidores urbanos de los recursos que pueden encontrar a las zonas rurales.
¿Qué cree usted que se podría hacer en este pueblo, para generar turismo, el cual, traería riqueza a este pueblo?
Ferran: Creo que está dicho en parte en la pregunta anterior. Aunque yo hablaría más que de turistas de residentes. Estamos destinados al igual que la comarca del Campo de Túria a ser un apéndice residencial de la ciudad de Valencia. Entonces debemos planificarnos para que todo aquel que resida esté aquí y genere riqueza...
¿Cree que la idiosincrasia de los nativos del pueblo, pueda ser un obstáculo para el turismo?
Ferran: No. Los obstáculos están en los servicios que las autoridades y los empresarios locales, no sean capaces de satisfacer las perspectivas del residente y de los posibles turistas.
¿Que no cambiaría y que le gustaría mejorar de Olocau?
Ferran: El necesario mantenimiento del entorno natural del pueblo, la tipología urbana de una a dos alturas, la sensación de comunidad tranquila y participativa.
Mejorar significaría lograr que el núcleo urbano acogerá el mínimo de mil a dos mil habitantes por mantener el equilibrio de servicios y actividades de un pueblo. Actualmente el padrón del 1 enero 2004, dice que somos 1.127 habitantes, pero están dispersos por el término, especialmente a la urbanización Pedralbilla. Esta dispersión no nos beneficia localmente, por eso es necesario que las autoridades locales propiciaran el crecimiento alrededor de la villa.
De todos los rincones de Olocau, ¿con cuál sé quedaría? ¿Cuál le hace recordar recuerdos entrañables, de esos que no se olvidan?
Ferran: Me quedaría con el gozo de caminar por la senda de la sequia de los Aigualeig y la visión de la Peña Alí-Maimó, cuando la puesta de sol dorada del invierno o del otoño llena todo su roquedal.
Agradecemos a Ferran Zurriaga i Agustí su disposición hacia nosotros
y su amabilidad en esta entrevista.
CRÉDITOS
Redactores Entrevista: Juan Carlos y Paco.
Diseño: Juan Carlos
UNA ENTREVISTA EXCLUSIVA PARA OLOCAU.BIZ Y OLOCAU.ORG.
EL USO NO AUTORIZADO DE ESTA ENTREVISTA ESTÁ TERMINANTEMENTE PROHIBIDO.
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.
© 2005 Olocau.BIZ