Ruta por el Castillo del Real

Castillo del Real

Ruta: Castillo del Real.
Longitud: 5 km.
Desnivel: 294 m.
Dificultad: Media.
Duración: 2 - 3 h.
Cota máxima: 574 m.

Situados al parque municipal de la Carrasca, hay que tomar el camino que va entre el campo de fútbol y la Fuente de la Carrasca, por detrás del frontón a buscar el collau de la Terreta Blanca.

1ª Parada. El valle de la Quebrantà del Coixo.

Al llegar a la Terreta Blanca, el camino sigue cabeza a la derecha, siempre en la sombra de un valle que deje ver a su fondo la montaña del Rodeno del Cantal. El valle es una muestra del cultivo tradicional olocauino: los olivos ocupan los campos tableados del valle, y a su lado, en las costeras, estan los algarrobos. Muchos de estos campos se han abandonado y son recuperados por las pinadas. Alrededor del camino, vemos crecer buena parte de los arbusto típicos de estas montañas, que viven a las hondonadas más húmedas y las sombras.

Siguiendo el camino aparece otro camino a mano izquierda, siguiendo rectos y un poco más hacia adelante podemos encontrar una construcción de piedra con techo de falsa cúpula: es el aljibe del Castellet. Representa una típica construcción rural de los pueblos del Mediterráneo, conocida aquí como cometa o, también barraca de vid, construida para protegerse de la lluvia. Esta ha estado adaptada para guardar agua. Después de visitarlo, regresamos al camino anterior que giraba a mano izquierda, desde allí ya veremos el Castellet, cuanto llegamos al final del camino podremos ver el valle de Olla, además está la senda que nos llevará al castillo.

2ª Parada. El Valle de Olla.

El collau del Castellet es un buen mirador del valle que recorre el barranco de olla. Al fondo destaca la torre y el caserío de esta alquería morisca, situada a los pies de la cima del Gorgo, el cual nos muestra toda su costera poblada de pinos bermejos y alcornoques. La alquería de Olla (Marines), del árabe ulya, que quiere decir "más alta", es un caserío que representa el modelo de poblamiento morisco, con casas para cinco o seis familias que vivían de cultivar la huerta regada con el agua de una acequia que viene de la balsa, y la recoge del barranco.

3ª Parada. El Hisn al-Quab, Castillo de la Peña Grande del águila.

Situado a 574 m sobre el nivel del mar, en el límite entre los términos de Marines y Olocau, es uno de los castillos que formaban el círculo defensivo de la ciudad de Valencia. Citado por primera vez en la Crónica de Ibn-Alqama sobre la Valencia del siglo XI, le nombra Hisn al-Uqab, que quiere decir "el castillo de la peña grande de la águila", palabra que en la Crónica y Libro del Reparto de Jaime I transcribieron como castillo de Olocau.

Jugó un papel importante en las luchas de frontera entre los sarracenos y los cristianos. A la Crónica General, al hablar de la conquista de Valencia por el Cid, nos dice que fue utilizado por rey Al-Qadir, en 1094, para guardar sus tesoros, y dice: "Castillo que dicen Hoznahocab, que quiere decir castillo del águila". En 1233 el señor de Albarracín le ocupó, y el obispo de este lugar, domingos IV, se preocupó de celebrar una misa como acta de posesión.

La crónica de Montanero habla de la conquista de este castillo por los caballeros de Jaime I juntamente con los de Sierra, Torres Torres y Castellnou. En el año 1287, el rey Alfonso El Benigno autorizó a su secretario Ramón Descuerna a reedificarlo. En 1359, lo compra juntamente con las tierras de su término el almirante Mateo Mercero, el cual hizo decorar su sala grande con su escudo: "de azul cuatro bandas sobre campo dorado y un león rapando del propio color". Muere el almirante, su viuda venderá el castillo y la baronía de Olocau en 1368 a Antonio de Vilaragut y Visconti, el cual se había casado con Ana, la hija de Mateo Mercero. Este creará el vínculo del Valle de Olocau, Marines y Gátova con los Vilaraguts, los cuales residirán al castillo en sus estancias, hasta que en 1493 construirán la casa de la Señoría al lugar de Pardines, que posteriormente tomará el nombre del castillo y será el actual Olocau.

4ª Parada. Descripción del Castillo.

En primer lugar fijaos en el perímetro irregular, que consta de dos recintos. El primero, que nombramos a la albacara, está guardada por la muralla y en él destaca una gran cisterna. Este espacio se destinaba a guardar las ganados en caso de refugiarse allí los habitantes del Valle.

El segundo es el castillo propiamente dicho. Este aparece distribuido en tres espacios. Los dos primeros, prácticamente enterrados por los cascotes de la parte superior. En la parte inferior estaban las silos de guardar alimentos, las habitaciones de la guardia y las cuadras. Ahora fijaos en un camerino de planta rectangular del espacio inferior que tiene todo el aspecto de los espacios íntimos que encontramos en los palacios musulmanes. A la parte superior estarían la cocina, algunas cámaras y la sala grande, la cual hemos dicho antes de que tenía pintados los escudos de los Mercer. De esta sala se accedía a un patio pequeño con otro aljibe, donde se abría la puerta de la torre grande o del Homenaje. Esta torre constaba de tres plantas y terraza. A su interior aún se pueden ver los estucos de la pared y los dos silos para guardar alimentos. Por una escalera se subía a la otra planta y a la azotea.

5ª Parada. Técnica de construcción.

La técnica constructiva de los muros nos muestra el típico encofrado hispanomusulmán. También la muralla del patio muestra algunas almenas de forma prismática sin aspilleras, lo cual nos confirma que toda lo obra es musulmana. Las vueltas de los aljibes o cisternas y las de la torre están cubiertas por vuelta de cañón, y los muros han perdido la fina capa de yeso que los cubría y aparecen ahora con la capa de cal llena de rayas, haciendo zigzag, por facilitar la fijación del lucido.

Este procedimiento es muy utilizado en las construcciones de murallas y casas hispanomusulmanas, entre los siglos XII y XIV.

Fijaos también en la construcción de los muros. Utilizan la técnica conocida como la tabiya, que consiste al utilizar dos tablas de madera de longitud y altura variable. Estas maderas, unidas por traveseras también de madera, se ataban con cuerdas y los laterales se tapaban con maderas pequeñas. Después, en este espacio entre las maderas se echaba la mezcla de cal, piedra y tierra y se prensaba bien, hasta que se hacia un cuerpo; acto seguido, se llevaban las maderas sobre la parte del muro ya construido y se seguía hasta llegar a la altura proyectada.

Como podéis ver, todos los elementos, como las almenas sin sageteres, estucados, aljibes, ventanas con dintells llanos de piedra y el procedimientos de la tabiya por algunos muros nos confirman que toda esta fortaleza se construyó y se reparó con mano de obra musulmana.

6ª Parada. La panorámica.

La panorámica de arriba del recinto del castillo es magnifica; por eso es este un punto estratégico para las comunicaciones con señales de humo y luces. En un documento guardado al archivo del Condado de Olocau en Palma de Mallorca, hablando de este castillo dice: "Este castillo recuerda la memoria de los Romanos, su planta en lo más elevado de la cumbre de un monte que supera a todos los demás de su serranía. Por un portillo que mira al medio día tiene correspondencia cono el de Denia y con el de Peñacadel (Benicadell), que la guarda con el de Alicante". Es este un lugar privilegiado por dar una mirada a la piramidal montaña del Gorgo 907 m (Gátova), máxima elevación del Parque Natural de la Sierra Calderona.