Macollades de Olocau

Macollades de Olocau


La exposición que mostramos quiere dar a conocer uno de los patrimonios naturales más importantes de Olocau. Alrededor de la villa , y entre huertas, encontramos uno de los conjuntos arbolados de algarrobos que desde tiempo inmemorial crecen en los terrenos más rocosos de aquella contrada y que seguramente es el mayor arboretum de algarrobos del secano valenciano y europeo. Con ella queremos llamar la atención y lograr el respeto y la protección de estos monumentos vivos, con tal de garantizar su conservación.

Los árboles existentes son pies o brotes de otros anteriores que forman un conjunto vegetal conocido por los olocaueros como una macollà , palabra que según los Diccionario Valenciano-Castellano de Escrig y Martínez (1887) significa: Conjunto de pies o tallos nacidos de un mismo grano . En el caso nuestro es un conjunto de algarrobos viejos nacidos del pié de una anterior.

Este conjunto de árboles forman las siguientes alijos o macollades:

La macollà del èdua, un conjunto de árboles rodeados de huertas y situado en frente del pueblo sobre un escalón de rocas. En general, los árboles están bien conservados, ya que reciben gran atención de los propietarios. Está formada por unos 30 árboles. Entre ellos destaca uno que tiene un tronco que se parece al mago de un cuento.

"Los algarrobos de la macollà del èdua
hacen bailar su ramaje
con el telón de fondo del paraje
del corte de piedra majestuoso
de la peña de Ali-Maimó"

Macollà del èdua

La macollà de la Balsa de l'Amara, situada alrededor de la balsa utilizada para el regadío de la huerta, ocupa las zonas rocosas del derredor y está cruzada por algunas acequias, lo cual crea un espacio atractivo. En general, en este espacio los árboles están bien conservados y protegidos. Agrupa unos 50 árboles.

"El agua de la bassa
recoge las sombras verdes y solemnes
de los algarrobos
de la macollà de l'Amara"

Macollà de la Balsa de l'Amara

La macollà de la Barrancà, situada alrededor del camino viejo de Marines y el borde el Carraixet, es la que más árboles ha perdido. Actualmente quedan unos 28 ejemplares, algunos de ellos especialmente singulares, como el algarrobo de la tía Tona , situada a la terraza fluvial del mismo barranco, el cual ha dejado buena parte de las raíces al aire, o la del tío Perico , que ha perdido buena parte de su ramaje pero que aún muestra los muros de piedra seca que le sostenían.

El camino viejo de Marines,
con el rastro del carril
de los carros, se ve protegido
por la sombra de la macollà
de la escondida barrancà"

Macollà de la Barrancà

La macollà del Aigualeig, situada entre la huerta del mismo nombre y la costera de la Peña del Aigualeig, forma una galería arborecida que se extiende entre las huertas y la montaña. Allí los algarrobos de troncos retorcidos y de largas ramas dibujan un espacio fantástico semejante a los de los cuentos de hadas. El espacio se completa con ribazos y pilares de piedra que aguantan las ramas. Comprende unos 200 árboles, algunos de ellos con un tronco majestuoso, como el algarrobo de la tía Seberiana.

"Caminar por la macollà del Aigualeig,
entre el contra luz de los troncos y ramas
de los algarrobos, es como descubrir en cada trago de luz
la sorpresa de unos árboles vivos"

Macollà del Aigualeig

La existencia de algunas de éstos algarrobos está registrados a los documentos históricos locales. Así, tenemos un inventario de 1655, que habla de los algarrobos que habían estado propiedad de la mezquita y ahora eran de la iglesia , donde aparecen algunos de estos árboles situados al camino viejo de la Carretera de Valencia. Lo cual nos confirma que algunos ejemplares pueden tener más de cuatro o cinco siglos , y como algunos de ellos son hijuelos de otros anteriores podríamos estar hablando de troncos de más de seis siglos. También el libro de Cabréis del Condado de Olocau de 1755 nos confirma la existencia de estos árboles a lo Amara, al èdua y el Aigualeig , y, posteriormente, Olocau y las escrituras de propiedad son un fondo documental que nos da datos sobre la ancianidad de estos árboles.

Ahora todo este conjunto natural está en una situación precaria, ya que muchos de sus propietarios, ante el poco rendimiento económico de las algarrobas, abandonan el cultivo, con la que cosa crecen a su derredor los arbusto y pinos que dificultan su crecimiento; tampoco se realizan las escamondas correspondientes, una de las necesidades básicas de los algarrobos, y, además, las ramas que se rasgan aumentan los peligros de los incendios, los cuales son la máxima amenaza para el conjunto de la macollà del Aigualeig, (...porque crece el bosque de pinos de la costera de dicha Peña incorporando campos que antes eran cultivados y ahora es una pinar).

A lo largo de los siglos, la gente de Olocau ha conservado estas contradas desde que son conocidas como las macollades, con un gran cuidado . En el transcurso del año se hacían limpiezas del suelo, escamondas, apertura de agujeros a los grandes troncos, instal.lació de pilares de rodeno por aguantar las ramas más grandes, etc..., todo un proceso de atenciones que estos árboles piden y que ahora están carentes. Eso hace que su vida entre en un proceso de desaparición, ya que la tendencia de cualquier algarrobo es regresar a su estadio originario, que es el de ser arbusto. Aún estamos a tiempo de impedir la pérdida de estos vegetales vivos que forman posiblemente el arboretum de algarrobos más completos y extensos de Europa.

Acciones de protección parar las Macollades Olocauinas:

Se trata de estudiar y plantear unas actuaciones en las zonas abandonadas, siempre con la autorización de los propietarios. El proceso podría ser el siguiente:

Mejora y recuperación del espacio que ocupan los algarrobos con la limpieza de aquellas plantas que están incidiendo negativamente en su natural desarrollo: pinos, abolagas, zarzas, llidoners; mantenimiento de los árboles con lo escamonda y clareo de las bracas y ramas secas; y apuntalamiento de las ramas en peligro de rasgarse, limpieza de retoños y ventilación de los troncos.

Delimitar un espacio de prevención a la macollà del Aigualeig, entre estos árboles y el pinar superior de la Costera de la Peña del Aigualeig, es, en estos momentos, una acción urgente, ya que en el estado actual, en caso de incendio del pinar superior, los pinos ardidos caerían encima los algarrobos y propagarían el fuego a todo el conjunto.

Restauración de los elementos de piedra seca que forman los ribazos o márgenes. El tableo, en el caso de Olocau, tiene siempre como objetivo mantener y retener la tierra y preservarla del arrastramiento de las lluvias torrenciales, en una zona donde las piedras y el roquedal son tan abundantes que han dificultado la conversión de aquellos terrenos en otros cultivos.

Otros elementos constructivos de piedra seca que encontramos en les macollades son los tajones o tronas y puntales de rodeno y pilares . Su objetivo es hacerlos servir para aguantar las ramas de los algarrobos. En algunos casos también era una forma de despedregar el terreno y dejar ordenadamente todo aquel morón de guijarros. Los tajones son construcciones de piedra seca de forma cuadrada, de un a dos metros de altura, que aguantan dos o tres ramas del algarrobo si tienen forma redonda y rodean todo el algarrobo son tronas . Los puntales son piezas de una sola piedra de rodeno, lonchas, que sostienen una rama del árbol. Si están formadas por diversas piedras se nombran pilares. La desaparición de todos estos elementos de protección del ramaje de los árboles lleva al descalabro de la cabeceada y de la estructura arborecida de los algarrobos.

Macollades de Olocau

Macollades de Olocau

Macollades de Olocau

Macollades de Olocau

Macollades de Olocau

Macollades de Olocau

Macollades de Olocau

Macollades de Olocau

Macollades de Olocau

Macollades de Olocau

Macollades de Olocau

Macollades de Olocau

Macollades de Olocau

Macollades de Olocau

Macollades de Olocau

Macollades de Olocau