Ruta por la Peña Ali-Maimó y la Cova del Cavall

Cova del Cavall

Ruta: Peña Ali-Maimó y Cova del Cavall.
Longitud: 5 - 7 km.
Desnivel: 180 m.
Dificultad: Media.
Duración: 2 - 3 h.

Por la carretera de detrás de las escuelas, al llegar al punto más elevado a los pies de la Peña, busca la señal morada. Después sigue la senda siempre hacia arriba, dejaréis a la izquierda un sendero que lleva a la Font del Frare y seguiréis subiendo hasta una señal que lleva al risco de arriba de la Peña, conocido como el Tallat.

1ª Parada. El Tallat.

Hay que fijarse mucho en el lugar, por los peligros que presenta el Tallat en la Peña. Al fondo del mismo se ve la Font de la Salut y el curso del Carraixet. La Peña de Ali-Maimó impresiona siempre a los visitantes: Asomarse a su risco, conocido como el Tallat, es sentir la sensación de altura. El color rojizo de las rocas que la forman muestran la singular belleza de la Peña. El botánico valenciano Antonio José Cavanilles describe esta singularidad la Peña en sus Observaciones ... cuando dice: "Presenta un lienzo de 600 pies de altura casi perpendicular, terminada por hiladas sobrepuestas con poca unión: hallase esta como muralla natural, separada algunas varas del monte contiguo, cortado naturalmente a pico: no se ven allí vegetales, y solo se descubren rayas obscuras interpuestas entre los bancos y hendiduras de la peña roxa".

En el tiempo de la visita, Cavanilles nos dice que no había vegetación, ahora, sí. En ella se han propagado extensamente las higueras paleras, Opuntia ficus, los olivastres, Olea europea, que antes eran cortados para quemarlos en los hornos, crecen con toda libertad, conjuntamente con una comunidad de especies típicas valencianas. En los rincones mas húmedos de estos riscos puede encontrar, entre otras, la famosa plantita del polio, Satureia fruticosa.

2ª Parada. La cima de la Peña.

La peña de Ali-Maimó, de 433 m. de altitud, es fácil de verla desde la ciudad de Valencia y la comarca de l'Horta, y también desde el Camp de Túria, especialmente en las tardes del invierno en que el sol destaca su coloración rojiza. Vista de lejos, destaca una señal blanca, la Peca, una zona pintada con cal en 1932, con motivo de la proclamación de la II República, por un grupo de olocauinos que estaban estudiando en Valencia y querían verla señalada.

Situados en este gran mirador, puede alargar la vista sobre los llanos de la huerta de Valencia y el Camp de Túria. Al fondo, si el día es claro, puede pasar la mirada por el Montgó, el Mondúber, el Benicadell, la sierra de las Agulles, el Caballón, Martés, Cabrelles, Negrete, las montañas de Xelva, la Salada de Andilla y el Montmajor de Altura.

Si miras a los pies de la Peña, descubrirás el trazado urbano de Olocau, las urbanizaciones que lo rodean, la huerta y el Carraixet. También descubrirás la blancura del caserío nuevo de Marines y las transformaciones de los llanos del Camp de Túria, donde las casetas y los naranjales lo llenan todo.

Sigue el sendero señalado y te conducirá a la entrada de la Cova del Cavall. Situada en una especie de hoyo, su entrada es tan misteriosa como el rastro de leyendas y relatos que sobre ella se cuentan.

3ª Parada. La Cova del Cavall.

Como si fuera una sima, entre margallons y bloques de rocas se abre la entrada de la cueva. Si no te acompaña un experto, no entres. Es muy peligrosa por los numerosos simas. Empieza con una zona de 76 m. de longitud en dirección Norte, a la mitad de la cual hay una sima de 90 m. de caída. Después, otros pozos de 16, 44, 17 y 8 m. y finalmente, se abre la sima de Penyarroja, de 110 m. de profundidad, al que llegó en abril de 1959 el Grupo Espeleológico Vilanova i Piera de Valencia.

En el año 1610, el historiador valenciano Escolano, en su obra Década primera de la Historia de la insigne y coronada Ciudad y Reino de Valencia, dice hablando de esta cueva: "Muy cerca del hay una cueva que llaman de Alimaymon en cuya entrada hasta el tiempo de nuestro valenciano Papa Calixto III, se encontraba con un caballo de piedra, sin tenerse sabiduría ninguna de quién lo pusó, ni por qué. A esta cueva en aquel siglo se venían en romería de todas las naciones y creencias, así cristianos como moros a visitarla para cobrar salud, y las cosas que se perdian, y se postraban de rodillas hacia el caballo. Comenzaron a recelar los concejales de Valencia de que aquel no fuese el de Troya y alguna reliquia de cierta gentilidad, ocasionada de alguna superstición para ruina de las almas, so capa de religión, y más de que vieron que los moros enemigos de nuestra santa fe, igualmente eran de los devotos, y por estar convencida de vehementes la superstición, dierón cuenta de ella al santo padre, el cual como provido pastor, con bula dada en Roma el año primero de su pontificado (1455), les envió a mandar, que despedazado el caballo, cerrasen a cal y canto la boca".

Hay que volver por la misma senda por donde hemos subido. Aprovecha el recorrido para dar un vistazo al paisaje de alrededor. Fíjate que estés en una zona de umbria donde los pinos crecen con fuerza en claro contraste con las solanas. La senda te llevará otra vez detrás de las escuelas. Ahora, si vas hacia la derecha irás al Parque del Arquet y a la izquierda se puede llegar a la Fonte de la Salut.