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Reportaje: Cova del Cavall, septiembre 2006 |
El siguiente reportaje sobre la Cova del Cavall de Olocau, quiere dar a conocer los resultados de una investigación llevada a término desde el año 1996 hasta el 2001, por Josep V. Gonzalez.
Josep V. Gonzalez nació un 1 de Julio de 1956 en Canyamelar, Valencia.
El resultado de esos cinco años de duro trabajo de investigación en la Cova del Cavall de Olocau, abren en la actualidad una nueva puerta para todos aquellos estudiosos que conocen del tema, y para los que no saben qué hay de cierto y de leyenda sobre la Cova del Cavall en Olocau.
Muchas investigaciones, diversos trabajos se han realizado desde que por primera vez en 1611, Gaspar Joan Escolano, hablara por primera vez sobre la leyenda de la Cova del Cavall. Más tarde, una larga y extensa lista de autores han hecho referencia a sus escritos en dicho asunto. autores como: Joan B. Perales en el Volumen II de la Década primera de la Historia de la insigne y coronada en el año 1879. F. Almarche en La antigua civilización ibérica en el Reino de Valencia en 1918. Sarthou Carreres en la Geografía General del Reino de Valencia. Sanchis Sivera en el año 1922 en su Nomenclàtor Geogràfic - Eclesiàstic. Nicolau Primitiu en el año 1924. Joan A. Caparrós en 1953. Donat Zopo en su Catalogo de simas y cavernas de la provincia de Valencia en 1960. Rafael Gayano Lluch en el 1952. Marià Colomé Ventura en el 1960. Lluc Arnal, Los pasos naturales de la Sierra Calderona en 1955. Aparicio Pérez en 1976 con El culto en cuevas... Pelejero Ferrer en Las leyendas valencianas en 1978. Fernández Peris en 1980 en el Catalogo espeliologico del Pais Valencià. Sr. Torremocha en 1982 en un articulo publicado en Los sótanos de la Tierra. Sr Soler Carnicer en 1986. Sr. Guirau en el 1998 en su trabajo Apuntes para la Historia de Olocau. Sr. González Silvestre en su artículo Referencia espeleológica. Y Ferran Zurriaga Agustí en el año 2003.
Términos y personajes que hay que analizar:
Olocau: Municipio de la provincia de Valencia, situado en la comarca del Camp de Turia, perteneciente a la Comunidad Valenciana, España.
Cova del Cavall: Se encuentra en la cima de la Peña de Ali Maimó en el pueblo de Olocau. La entrada da lugar a un agujero umbrío formado por grandes bloques de piedra, en total, 430 metros de recorrido.
Calixto III: Nació el 31 de Diciembre de 1378 en Játiva (Valencia, España), y fue Papa de la Iglesia Católica desde el 1455 a 1458, donde murió un 6 de Agosto en Roma.
Gaspar Joan Escolano: Nació en 1560 y murió en 1619. Fue un gran eclesiástico e historiador español, autor de la gran obra clásica valenciana: Decadas de la historia de Valencia.
Leyenda: Narración popular que cuenta un hecho real o ficticio adornados con elementos fantásticos o extraordinarios, que en su origen se transmite de forma oral.
Moriscos: Personas que eran descendientes de los musulmanes que continuaron habitando la península ibérica después de la Reconquista.
Bula: Documento pontificado que trata materias de fe, asuntos administrativos o judiciales, o concede ciertos privilegios y que está autorizado por el Papa mediante un sello que lleva su nombre.
Dicho todo esto, queremos recabar la opinión del autor de dicha investigación, con el fin de que nos aclare qué de cierto y qué de leyenda se encierra en las palabras de Escolano y un poco que comparta con nosotros sus conclusiones.
En primer lugar: ¿Cual es su primera contacto con la Cova del Cavall?
Yo me inicié en el mundo de la espeleología en el año 1969 y la Cova del Cavall (después de la de Les Meravelles de Llombai) fue la segunda cavidad que visité, allá por el año 1970. Encontrando en dichas visitas fragmentos de cerámica y oyendo de vecinos de Olocau esta leyenda.
¿Que le decidió a iniciar esta investigación?
Hace unos años pude comprobar que tras las palabras de Escolano, originarias del siglo XVII, multitud de autores habían transcrito más o menos de forma textual las mismas, pero sin detenerse un momento y reflexionar si las mismas podían tener ciertos visos de realidad o se trataba como en muchos otros casos una leyenda de las que se desarrollan muy frecuentemente en el mundo subterráneo, aún hoy en día bastante desconocido para una inmensa mayoría.
Esta reflexión, trajo otra, y de repente me vi investigando sobre este tema, a pesar de no ser Licenciado en Historia.
¿Que riesgos tuvo que asumir al iniciar esta investigación?
Como en cualquier investigación similar, tuve que plantearme la posibilidad de que la leyenda sobre el Cavall, no fuera más que eso, una leyenda sin ningún tipo de fundamento histórico y fruto de la tradición popular.
¿Qué le animó entonces a continuar adelante?
Pues que unos hechos documentados en una obra de un historiador del s/XVII, podrían haber acaecido, en el caso de ser reales, tan solo siglo y medio antes. Es decir un espacio de tiempo no muy largo, por lo que dichos hechos podían no haberse desvirtuado gravemente y el relato de Escolano podría haber reflejado una parte importante de los mismos. Aún a pesar de que autores coetáneos al mismo lo tachaban de un poco fantasioso y de no cotejar documentalmente (al menos en algunas ocasiones) lo que escribía.
En el año de Nuestro Señor de 1610, el historiador y escritor valenciano Gaspar Joan Escolano, en su obra Decada primera de la Historia de la insigne y coronada Ciudad y Reino de Valencia, y haciendo referencia al pueblo de Olocau, decia textualmente:
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"Muy cerca dél hay una cueva que llaman de Alimaymon, en cuya entrada, hasta el tiempo nuestro valenciano papa Calixto III, se encontraba con un caballo de piedra, sin tenerse sabiduria ninguna de quién le puso, ni por qué. A esta cueva en aquel siglo se venían en romería de todas las naciones y creencias, así cristianos como moros a visitarla para cobrar salud, y las cosas que se perdían; y se postraban de rodillas hacia el caballo. Comenzaron a recelar los regidores de Valencia de que aquel no fuese el de Troya y alguna reliquia de cierta gentilidad, ocasionada de alguna superstición para ruina de las almas, so capa de religión; y más de que vieron que los moros enemigos de nuestra santa fe, igualmente eran de los devotos; y por estar convencida de vehementi la superstición, dieron cuenta de ella al santo padre, el cual próvido pastor, con bula dada en Roma el año primero de su pontificado, les envió a mandar, que despedazado el caballo, cerrasen a cal y canto la boca de la cueva, por quitar de todo género de estropiezo"
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Desde ese año y hasta la actualidad se escriben estas líneas, con el intento de saber qué de cierto y qué de leyenda se esconde debajo de las palabras de Escolano. Se ha comprobado que a lo largo de este espacio de tiempo, casi cuatrocientos años, una larga lista de autores, no han hecho otra cosa que transcribir casi literalmente el texto original, que se publicó por primera vez en el siglo XVII.
Aún y el riesgo de que la leyenda de la Cova del Cavall, no fuera más que eso, una leyenda sin ningún tipo de fundamente histórico y fruto de la tradición popular, aparece documentada en la obra de un escritor del siglo XVII, haciendo referencia a hechos almenos en teoría que ocurrieron siglo y medio antes, es decir, un espacio de tiempo no muy largo y con la posibilidad de que si este hecho habia estado verídico, el transcurso del tiempo no habrá desvirtuado gravemente y el relato de Escolano conservaria una parte de importante en los hechos reales.
Realmente, esta cueva, ¿se habia utilizado como santuario o lugar de celebración de rituales mágicos y por tanto paganos para la religión oficial de aquellos años? ¿Existió la figura de la bruja que recibia las ofrendas y actuaba como portavoz de los rituales? ¿Existió el famoso caballo de piedra o bronce? Aún y la distancia geográfica entre Olocau y Roma, y la gran cantidad de graves problemas que tuvo Calixto III en su papado, ¿se ocupó de este asunto y mediante la bula emitida el primer año de su mandato, se produció realmente el cierre de la boca de este cueva?
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Para poder demostrar que la Cova del Cavall tuvo un uso como santuario, hacia falta hacer referencia a la gran cantidad de restos de cerámica que desde siempre se han encontrado en este lugar.
En primer lugar, transcribimos lo que dice Nicolau Primitiu sobre estos restos recogidos en el año 1924:
"... la procedencia de todos estos cacharros la imputa el señor González Martí como porta ofrendas. Es posible que los devotos llevasen viandas, las cuales aprovechadas por el mago o hechicero que habitase en la cueva, serían arrojadas a las simas, cuando ya no sirviesen".
Setenta y cuatro años más tarde, el Sr. Josep Guirau en su trabajo inédito Apuntes para la Historia de Olocau en el año 1998, y sobre el uso de la cerámica, dice lo siguiente:
"En el momento en que empiezan las visitas la gente los primeros llevarían vasijas de barro, porque es lo que hasta hoy a salido por la boca de la cueva, bien estas vasijas estarían llenas de aceite con un pequeño corcho y en el centro una mecha y que una vez encendida como si se tratase de un candil ...
... En cuanto a la iluminación y claro está una vez pasadas las oraciones y terminada la peregrinación, algún personaje del pueblo o encargado de la cueva tendría la misión de limpiar las vasijas de todo el recinto, y no pensamos que las dejara allí tiradas, por los restos la orden de romper todas las vasijas picoteándolas con alguna picota o herramienta similar, y así ningún otro se aprovechaba del objeto quedando la oración con la vasija en la cueva, y al otro año las personas que hiciesen la peregrinación tendrían el sitio limpio".
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Al centro de la sala principal de la Cova del Cavall encontramos un bloque de piedra, de medidas bastante considerables, y a su izquierda una grieta al fondo de la que ha estado localizada desde siempre el mayor deposito de restos de cerámica. Tanto la superficie de este bloque, como el techo que hay en la parte de arriba, están recubiertos de una pelicula de color negro, mientras que al lugar señalado encontramos un lugar que ocupaba una estalagmita.
Todo parece coincidir, la pelicula de color negro podria tener su origen con el humo de las lucernas de aceite o otros materiales combustibles. Después y una vez realizadas las ofrendas, cerrarian los cacharros de cerámica lanzandolos a la mencionada grieta.
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Puede ser que cuando llegaron al 1455 los encargados de cumplir las ordenes de Calixto III en su bula, rompieran esta formación calcaria y/o cerraran la cueva a cal y canto, por la cual cosa tan solo queda el vestigio del lugar donde era y no es el caballo de oro, bronce o piedra.
Para confirmar esta teoría de una forma científica, en una de las visitas realizadas, se recogió la muestra de la pátina de color negro, que envolvia estas formaciones, muestra que se entregó al Dr. L. R. Domingo i Asensi del Departamento de Química Orgánica de la Universidad de Valencia; realizó los análisis necesarios confirmando que en este tipo de residuos aparecen trazos de una sustancia orgánica (aceite, parafina ...). Resultados que confirman la teoría de la ubicación del lugar de las ofrendas y de la utilización de lucernas para estos tipos de rituales.
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Al mismo tiempo que se recogian las muestras citadas, también se recogieron algunos fragmentos de cerámica y una vez clasificados, quedaron incluídos en el siglo XII y XVI. Por tanto, no hay ninguna duda de que la Cova del Cavall de Olocau tuvo un uso de santuario, en un periodo histórico que va desde el siglo XI hasta el XV y que toda la cerámica depositada en ella, corresponde a los exvotos ofrendados o bien se hacia servir como recipiente de estos.
Lo que parece un poco más difícil es que las ofrendas se realizaran delante de una figura de un caballo. Si supuestamente estas practicas habian estado realizadas por los moriscos, esta afirmación es completamente falsa, ya que el Islam prohibe en sus miembros que adoren imágenes, pero en cambio y al menos en la sociedad pre-islámica, se hacian peregrinaciones con la finalidad de dar culto a espiritus representados en una piedra, en un árbol o en algún otro elemento parecido.
Y por lo que hace a la naturaleza de este ídolo, no es nada descabellado pensar que el famoso "Cavall", no fuera otra cosa que una estalagmita o muy posiblemente el propio bloque, que en la actualidad con un poco de imaginación puede llegar a parecer un caballo tumbado.
El objetivo principal de esta investigación era intentar localizar la teórica bula emitida por Calixto III dando las órdenes del cierre de la boca de la Cova del Cavall, como nos contaba Escolano en el año 1611. Si este documento se pudiese encontrar quedaria demostrado que hablábamos de un hecho real y no de una leyenda.
En el Archivo Municipal de Valencia, donde gracias a la ayuda inestimable de sus miembros y muy especialmente al señor Gonçal Gil i Fatás, se localizó en los volúmenes de documentación eclesiástica la bula de Calixto III donde firmó en referencia a la Coval del Cavall de Olocau.
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"Año 1455. Bula del Papa Calixto comcada alos Govenadores Bailes y Jurdos para hacer Inquisición sobre cierto modo de adorar que se dava a unas piedras sacadas de una cantera de Olocau".
"Año 1455. Para tapar la cueva del Maymo. El lugar de Olocau donde para recobrar la salud se veneraba un caballo de piedra de la Cova Maymo. Olocau".
Una vez localizada la Bula Papal, ¿cuál era el otro objetivo que habia que localizar? Sin ninguna duda, la comunicación que los Regidores de Valencia enviaron a Calixto III y que provocó la citada Bula (según lo que dice Escolano).
Habia que ponerse en contacto con el Vaticano y especialmente con su Archivo Secreto. A pesar de la valuosa colaboración que desde el primer momento recibimos del personal de este archivo, no pudo ser posible la localización de este documento, ya que sin ninguna idea aproximada del espacio de tiempo en el que podia haber estado escrita la carta, el objetivo era practicamente imposible.
Ante la imposibilidad de localizar dicha carta, se consideró oportuno no continuar la búsqueda al menos en esta investigación, y dejar el tema para estudios posteriores, a pesar de tener la posibilidad razonable de su posible pérdida.
CRÉDITOS
Reportaje dirigido por: Juan Carlos y Josep V. González.
Texto: Juan Carlos y Josep V. González.
Selección: Juan Carlos.
Fotografías: Juan Carlos, Josep V. González y L.M. Barberán.
Diseño: Juan Carlos
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