¡0LOCAU!, pueblo querido, patria nuestra, nuestro hogar, de todos el preferido. ¡Como tú no hay otro igual!
Por tus aguas portentosas, por tus frutas sin rival,
por tus paisajes de ensueño y por tu clima especial.
Contigo, siempre contigo, es mi loco afán soñar,
y del romero y tomillo, sus fragancias aspirar.
De tus huertas y montañas, aire, puro respirar,
y entre sueños de ventura, vivir la vida y gozar.
iOLOCAU! Bella palabra y de magnetismo tal,
que su sola invocación nos atrae como un imán.
Digamos ufanos y al son de atabal, por qué nuestro pueblo
es un pueblo ideal. ¡OLOCAU!
Son sus mujeres hermosas, lindas, primorosas,
más bellas que el Sol.
Y sus hombres laboriosos, con rasgos patentes
de hombría y honor.
Son sus tierras prodigiosas, sus frutas sabrosas
son ricas sin par.
Y sus aires saturados de aromas silvestres
que es vida aspirar.
Y la Virgen del Rosario, su Excelsa Patrona
y Madre Celestial.
Y al son de viejos cantares, recuerdo tradicional,
rindamos nuestros pulmones dando vivas a Olocau.
¡¡¡VIVA OLOCAU!!!
¡¡¡VIVA OLOCAU!!!
Letra y música de D. José Roselló.
|